martes, 5 de febrero de 2019

Poesía y Filocalía XIII - La Noche



POESIA Y FILOCALIA XIII


LA NOCHE






“Cuanto más oscura es la noche, más brillantes son las estrellas. Cuanto más profundo es el dolor, más cercano está Dios”. (F. Dostoievski)


“La noche no es menos maravillosa que el día, no es menos divina; en la noche las estrellas brillan, y hay revelaciones que el día ignora.” (Nikolai Berdjaev)




FILOCALIA


«¿Quieres, hijo mío, poseer en tu interior una antorcha de ciencia espiritual, para marchar sin tropiezos en la noche profunda del siglo y que el Señor dirija tus pasos’ con una fe ardiente por el camino del evangelio, para comulgar, por el rezo y la oración, con los preceptos evangélicos de perfección? Te mostraré un maravilloso método e invención espiritual. Este método, que no reclama fatiga ni combates corporales sino una fatiga y una atención del espíritu sostenidos por el temor y el amor de Dios, te permitirá derrotar sin esfuerzo, a la falange de los enemigos… Si quieres alcanzar la victoria contra las pasiones, con la oración y el auxilio de Dios, entra en ti mismo, húndete en las profundidades de tu corazón, persigue a esos tres gigantes poderosos: el olvido, la pereza y la ignorancia, que son el punto de apoyo de los invasores espirituales. Por ellos las otras pasiones malvadas se insinúan en el alma, trabajan, viven y prevalecen en un alma ligada a los placeres… Una gran atención y vigilancia del espíritu, unida a la ayuda de lo alto, te hará descubrir lo que permanece desconocido para la gran mayoría. Podrás así, por esa oración y esa atención, liberarte de los gigantes del mal. Con la colaboración poderosa de la gracia, esfuérzate por establecer en tu corazón, y guardarlo con cuidado, el equilibrio entre la verdadera ciencia, el recuerdo de la palabra de Dios y una buena resolución; de este modo todo rastro de olvido, de ignorancia y de pereza desaparecerá de tu corazón».

Nicéforo el Solitario






POESÍA


LA NOCHE

El sol ya se iba poniendo
La claridá se ahuyentaba,
y la noche se acercaba
su negro poncho tendiendo.

Ya las estrellas brillantes
una por una salían,
y los montes parecían
batallones de gigantes.

Ya las ovejas balaban
en el corral prisioneras
y ya las aves caseras
sobre el alero ganaban.

El toque de la oración
triste los aires rompía
y entre sombras se movía
el crespo sauce llorón.

Ya sobre el agua estancada
de silenciosa laguna
al asomarse la luna
se miraba retratada

Y haciendo un estraño ruido,
en las hijas tropezaban
los pájaros que volaban
a guarecerse en su nido.

Ya del sereno brillando
la hoja de la higuera estaba.
y la lechuza pasaba
de trecho en trecho chillando

Estanislao del Campo


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